Bultos y protuberancias 6 estrategias para combatirlos en perros y gatos

Bultos y protuberancias 6 estrategias para combatirlos en perros y gatos

Su animal de compañía siempre ha tenido un cuerpo esbelto, pero últimamente parece una bolsa de garbanzos. ¿Qué ocurre? No es raro observar toda clase de protuberancias bajo la piel de un animal de mediana edad, en especial si éste es un perro. En la mayoría de los casos, estos bultos son inofensivos tumores de grasa: sacos llenos de líquido que se asemejan a diminutos globos de agua. La mayoría de los bultos de los perros son benignos. Sin embargo, en los gatos y en algunos perros, estas protuberancias son indicios de un problema mas serio. Éstas son las recomendaciones de los veterinarios.

Para perros y gatos

No haga caso de los quistes. No se asuste si el veterinario descubre quistes durante una revisión rutinaria. Estos pequeños sacos llenos de líquidos son casi siempre inofensivos, y la mejor política es pasarlos por alto. Sin embargo, en ocasiones, los quistes se forman en zonas sometidas a una fricción constante —por ejemplo, debajo del collar o alrededor del ano— y pueden irritarse. En estos casos, es probable que el veterinario recomiende la extirpación quirúrgica.

Qué buscar

Sólo un profesional puede determinar si un bulto o una protuberancia son benignos, pero usted puede hacerse una idea observando las siguientes caracteristicas:

  • Uniformidad. Las tumoraciones benignas suelen tener una forma homogénea, sin bordes dentados o irregulares.
  • Maleabilidad. Los bultos que están debajo de la piel deben moverse libremente cuando los toca. Los lipomas, por ejemplo, parecen un globo de grasa bajo la piel.
  • Localización. El bulto debería ser sólido al tacto y estar confinado a un sitio preciso. Si tiene ramificaciones o se extiende a una zona grande, consulte al veterinario.
  • Crecimiento. Los bultos peligrosos tienden a crecer con rapidez y en ocasiones sangran. Esta dase de bultos requieren atención profesional urgente.

Manténgalos limpios. De vez en cuando los quistes revientan espontáneamente y pueden causar una infección en la piel. Si un quiste se revienta, limpie la zona con agua y jabón o aplique yodo varias veces al día. De ese modo, aliviará el picor y prevendrá la infección.

Acarícielo. Las caricias son la mejor forma de descubrir bultos potencialmente peligrosos a tiempo… ¡y también de hacer feliz al animal! Así como las mujeres se palpan los pechos para detectar un posible tumor de mama, es conveniente realizar un «reconocimiento táctil» del animal al menos 1 vez al mes. Basta con acariciarlo o pasarle la mano por el pelaje a menudo para descubrir protuberancias.

Póngale una sombrilla. Los devotos del sol de dos patas no son los únicos que corren el riesgo de contraer cáncer de piel. También los animales de compañía que pasan mucho tiempo a la intemperie —sobre todo las razas de pelaje claro y fino que viven en zonas cálidas— son propensos a esta enfermedad. Aunque a algunos animales, como los bullterrier, les encanta el sol, es preciso limitar el tiempo de exposición.

Protéjalo con bronceador. Si vive en un clima soleado y su animal de compañía pasa mucho tiempo al aire libre, deberá protegerlo de los efectos dañinos del sol. Póngale una crema con filtro solar, preferentemente con el mismo factor de protección que usa usted (p. ej., 15). Aplique la crema en las orejas, nariz y cara del animal, que son las zonas más expuestas a las quemaduras. Repita la aplicación cada vez que el animal sale al exterior, y no se preocupe si la lame. Las cremas solares son inocuas para perros y gatos, con la sola excepción de aquellas que contienen zinc.
Revísele la boca. Los registros tan íntimos no siempre son agradables, y mucho menos cuando su amigo ha comido hígado o pescado. Pero los bultos que aparecen en la boca pueden ser más peligrosos que los de cualquier otra parte del cuerpo. Es importante hacer revisiones bucales periódicas para detectar cualquier problema a tiempo.

Observe la lengua, el interior de los labios, las membranas de la boca. Debe prestar mucha atención, porque los bultos pueden ser muy pequeños (en ocasiones, apenas más grandes que la punta de un lápiz). Si descubre alguna protuberancia sospechosa, consulte al veterinario.

Cuándo consultar al veterinario

Aunque casi todos los bultos y protuberancias son inofensivos, es preciso asegurarse consultando a un veterinario. Todo tumor grande comenzó siendo pequeño, de modo que no debe restar importancia a los bultos diminutos. La aparición de bultos es especialmente preocupante en los gatos, ya que, a menudo, son indicio de un tumor. Por lo tanto, si palpa u observa una protuberancia extraña, acuda al veterinario lo antes posible.



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