Alimentación del Terrier

Alimentación del Terrier

Los antepasados salvajes de nuestro perro fueron cazadores que devoraban sus presas, incluidos los pelos y la piel. Sus bocados preferidos eran las vísceras. El estómago y los intestinos de los animales que cazaban contenían plantas y vitaminas a medio digerir. Así pues, lobos y perros salvajes no se alimentaban exclusivamente de carne.

Sería mucho más ajustada la definición «devoradores de animales». Mediante el análisis del contenido de sus estómagos podemos saber que no rechazaban nada de cuanto les ofrecía la naturaleza: frutas, semillas y hierbas, ranas, serpientes e incluso insectos. Sólo así podían mitigar el hambre y absorber suficientes vitaminas y sustancias minerales. Alimentar al perro de acuerdo con su especie es una obligación de su dueño regulada por la Ley para la Protección de Animales. La ignorancia y un cariño mal entendido pueden hacer mucho daño al animal: el perro no es un devorador de restos ni tampoco las golosinas le hacen ningún favor. Una alimentación inadecuada puede ser la causa de su obesidad y de enfermedades internas y cutáneas. Una alimentación adecuada es la que mantiene sano al animal. Los hábitos alimentarios de los animales salvajes muestran la composición ideal de la dieta:

La carne constituye la base de su alimentación. La carne, junto con las sales, sustancias saborizantes y vitaminas, contiene sobre todo proteínas. La ingestión exclusiva de corazón o de carne musculosa, nervuda, con piel o cartilaginosa puede provocar trastornos digestivos. La carne que conviene a su especie es la mixta, compuesta de trozos fácilmente digeribles y de otros difíciles de digerir. También debe contener grasa animal como fuente de energía.

Las plantas contienen sobre todo fécula y azúcar, además de proteínas, vitaminas y sustancias minerales. Estos hidratos de carbono proporcionan también energía, que en la mayoría de los casos es necesario «extraer» mediante un proceso de degradación para hacerse digeribles. Fibras indigeribles, presentes en los alimentos crudos, pero también en los alimentos especiales para perros y, en menor cantidad, en el arroz hervido, proporcionan una sensación de saciedad, favorecen la actividad intestinal y regulan la digestión. Las grasas no saturadas de los aceites vegetales son muy importantes para mantener la salud de la piel y el pelaje brillante.

Una dieta canina sana y equilibrada debe completar la ingesta de carne con vegetales ricos en fibra. Una alimentación variada contiene también vitaminas. Se trata de agentes activos, necesarios para procesos metabólicos como la coagulación de la sangre, la función nerviosa o el sistema inmunitario, que el organismo no es capaz de producir por sí mismo. Las sustancias minerales y los oligoelementos no sólo son indispensables para la estructura ósea, sino también para otros muchos procesos metabólicos.



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