La alimentación del cachorro de perro Pastor Alemán

La alimentación del cachorro de perro Pastor Alemán

En el capítulo anterior hemos aprendido mucho acerca de la forma de alimentar los cachorros durante el destete, pero todavía es mucho lo que debemos saber acerca de los alimentos y métodos que hemos de emplear en su administración para conseguir que nuestro cachorro alcance una madurez sana y robusta. Ante todo precisa destacar que existen ciertos factores que retrasarán el crecimiento del cachorro y con los cuales debemos estar familiarizados si queremos evitar el desastre. Así, por ejemplo, ocurre a veces que algunos cachorros que han estado desarrollándose muy bien, de repente interrumpen su rápido crecimiento o pierden su apetito, lo cual da lugar a que su ritmo de desarrollo se aminore hasta casi llegar a su paralización.

Cuando esto ocurre debemos tratar de encontrar inmediatamente la causa y corregirla, pues hay que tener en cuenta que el crecimiento de un cachorro es algo explosivo que debe alcanzar su nivel máximo en un período de tiempo comparativamente breve. Señalemos que los niños disponen de 18 o más años para alcanzar su plena madurez o hasta que su estructura ósea llega a su desarrollo máximo mientras que los cachorros de perro pastor alemán presentan indicios de haberlo alcanzado cuando tienen una edad de 11 ó 12 meses. Por tal motivo, si algo le ocurre al cachorro durante estos primeros meses que venga a aminorar o a detener este crecimiento y si sea cual fuere la causa ésta se mantiene durante un período cualquiera de tiempo, el animal nunca conseguirá alcanzar su pleno valor genético.

Las lombrices son lo primero en que se piensa cuando el cachorro o cachorros comienzan a dar muestras de un desarrollo deficiente. Algunas veces cabe descubrirlas en sus deposiciones; otras veces no es así, a menos que se proceda a un examen microscópico mediante el cual cabe ver e identificar los huevos. Otra causa de desmedramiento puede ser una enfermedad. Si cualquiera de éstas es la razón que explica el declinar de nuestro cachorro, conviene consultar al veterinario enseguida para que identifique ya sea la enfermedad que constituye el agente causante o bien las lombrices si éstas son las culpables y proceda a combatirlo y a eliminarlo mediante medicamentos o expelentes adecuados.

Los cachorros generalmente cogen y engullen cualquier cosa que encuentran y esto puede traducirse en grave daño para sus órganos internos y/o en muerte si el cuerpo extraño que han engullido es uno de los diversos venenos que cabe hallar en cualquier hogar. Esta tendencia a mordisquear y a engullir objetos que nada tienen que ver con los alimentos puede dar lugar a intervenciones quirúrgicas encaminadas a extraer piedras, trozos de madera u otros cuerpos extraños que se han alojado en los intestinos.

Los piojos pueden también ser causa de pérdida de apetito y, finalmente, de muerte si no se eliminan. Sí un número elevado de estos diminutos parásitos chupadores infestan un cachorro pueden provocar anemia junto con pérdida de apetito, siendo el resultado final la muerte. Examinemos pues nuestros cachorros cuidadosamente para ver si rechazan la comida o no aumentan de peso y asegurarse de que el piojo canino común no es la causa de ello. Si lo es, el aplicar unos polvos adecuados constituye la respuesta inmediata a nuestro problema junto con complementos vitamínicos, proteínas y algo de hígado (crudo o cocido) añadido a la dieta durante una semana aproximadamente hasta que los cachorros vuelvan de nuevo a la normalidad.

Un cambio de dieta puede también dar lugar a que nuestro cachorro rehúya la comida y, por tanto, pierda peso. Siempre resulta mejor, por consiguiente, tratar de mantener la dieta sin cambio alguno en la medida de lo posible, procurando introducir cualquier alteración o aditivo de un modo gradual al objeto de que no se produzca una diferencia abrupta en el sabor o composición de los alimentos. Con frecuencia (de hecho, casi siempre), un cachorro adquirido a un criador y llevado por el nuevo propietario a un hogar que le resulta extraño deja de comer y de ganar peso como debiera.

Esto, con gran frecuencia, débese al hecho de que el nuevo propietario introduce un cambio en la dieta. Por consiguiente es mejor, para el adquirente de un cachorro, seguir con tanta fidelidad como sea posible con la dieta a la cual se halla acostumbrado. Otra razón por la pérdida de apetito en este caso cabe hallarla en el hecho de que el cachorro echa de menos sus compañeros de camada y su entorno familiar.

Algunas veces los cachorros nacen con intususcepción, lo cual significa que una parte de los intestinos se encuentra introducida en otra como una petaca. La intervención quirúrgica es la única respuesta a este problema, ya que los cachorros se hallan incapacitados para digerir sus alimentos y, además, sufren dolores.

Una razón inescapable por la pérdida de peso en los cachorros es la dentición. Inevitablemente llega el momento en que nuestro cachorro perderá sus dientes de leche y los sustituirá por los de animal adulto, lo cual ocurrirá, aproximadamente, cuando tenga 15 semanas y, durante unas seis semanas, seguirá el proceso hasta que el cachorro tenga ya todos sus nuevos dientes. Durante este período las encías se le hinchan y el acto de comer se convierte en una dolorosa experiencia. Resultado de ello es que durante una semana el cachorro comerá muy poco y su aumento de peso se hará más lento hasta casi llegar a detenerse. Sin embargo, al final de esta primera semana de dentición generalmente se ha acostumbrado a unas encías doloridas, las ignora y come con el mismo placer con que lo hacía previamente.

Si por cualquier otra razón que las señaladas nuestro cachorro o cachorros no parecen medrar y no dan muestras del mismo sano apetito y aumento de peso que consideramos deberían ser la norma, ¡debemos consultar nuestro veterinario y dejar que sea él, como profesional, quien se haga cargo del problema.

Desde la época de cachorro hasta llegar al desarrollo pleno constituye un error, en cualquier momento, cambiar drásticamente la dieta del animal o sus costumbres en cuanto a comer. Estas costumbres, que provocamos en el cachorro cuando es joven y se halla constantemente hambriento, deben respetarse durante toda la vida del animal. Los cambios convierten los perros en remilgados ante los alimentos, lo cual constituye una abominación.

De hecho, los perros no necesitan una variedad en sus dietas como los humanos y el nuestro puede identificar separadamente por el olfato todos los diversos ingredientes que aparecen mezclados en su cuenco, de modo que cada comida, aun cuando sea igual que la anterior, supone sin embargo una deliciosa variedad de apetitosos olores y sabores, un banquete diferente y delicioso propio de un rey … y ¿qué perro pastor no es un rey en su propia casa? Para enfocar de un modo realista el problema de la alimentación y conseguir un máximo de salud, de fuerza y de vitalidad en la madurez, debemos considerar las necesidades del perro en contraposición a las substancias alimenticias que se hallan a nuestra disposición.

El perro pastor alemán es un carnívoro, un comedor de carne. Sus dientes no están hechos para triturar sino principalmente formados para desgarrar y cortar, lo cual ha llevado a la conclusión equivocada de que debe ser alimentado, sobre todo, mediante una dieta a base de carne pura al objeto de poder medrar, y esta idea surgió, por supuesto, de la observación de las costumbres alimenticias de los cánidos salvajes, tales como los lobos, los dingos, los chacales y las zorras.

No obstante, estos parientes salvajes y carnívoros del perro pastor alemán consumen el cuerpo completo de su presa, no solamente la carne pura. En primer lugar estos cazadores salvajes lamen la sangre de sus víctimas, después les desgarran el estómago y lo devoran junto con su contenido, compuesto de materia vegetal pre-digerida (la presa principal de estos parientes salvajes de nuestro perro es el cuadrúpedo herbívoro, así como los pequeños mamíferos y pájaros). Luego se dan un banquete con el hígado, el corazón, los riñones, los pulmones, el bazo y los intestinos recubiertos de grasa. Trituran y comen también los huesos y la médula, la carne grasa, el tejido conjuntivo y finalmente la carne pura. Apagan su sed en el arroyo más próximo después de su comida, la cual, a través de un cuadrúpedo (venado, oveja, ternera, potrillo, cabra, etc.) les ha proporcionado minerales y un amplio surtido de proteínas, grasas, ácidos grasos y carbohidratos, vitaminas y materia inerte para una evacuación apropiada. Por último, del sol que brillaba sobre sus cabezas mientras comían, y del agua que bebieron después, absorbieron las vitaminas y minerales suplementarios. Facilitar los mismos elementos esenciales a nuestros perros en una forma que nos resulte fácil de adquirir es la respuesta a sus necesidades dietéticas.

Para mantener un adecuado nivel de salud, de vigor y de crecimiento, a los cachorros y a los perros adultos se les debe administrar todos los elementos alimenticios esenciales y necesarios, los cuales podemos encontrar en los estantes de nuestro comercio local de la alimentación. Allí nos es dable adquirir todas las fuentes naturales de las necesidades dietéticas según la lista que a continuación se indica:

  1. Proteínas: Carne, productos lácteos, huevos, soja.
  2. Grasas: Mantequilla, nata, manteca, aceites, leche, queso graso, carne grasa.
  3. Carbohidratos: Cereales, verduras, miel, jarabes.
  4. Vitamina A: Verduras, guisantes, habas, bróculi, espárragos, huevos, leche.
  5. Vitamina D: Aceites de hígado de pescado, huevos, leche reforzada, algunos pescados.
  6. Tiamina: Verduras, granos enteros, huevos, leche, levadura, carnes puras y despojos.
  7. Riboflavin: Leche, hígado, yemas de huevo, levadura, germen de trigo, buey, pollo.
  8. Niacin: Leche, carnes magras, hígado, levadura.
  9. Ácido ascórbico: Tomates, cítricos (no necesario para los perros).
  10. Hierro, calcio y fósforo: Leche y productos derivados, huevos, sangre, hígado, harina de avena, tuétanos, verduras.

Los tres primeros elementos esenciales en la lista se complementan mutuamente y cubren las necesidades nutritivas básicas. Las proteínas desarrollan nuevos tejidos del cuerpo y se componen de aminoácidos, que difieren, en su combinación, según los diferentes tipos de aquéllas. Todas las células vivas se componen de moléculas proteínicas, de modo que son las proteínas las que constituyen, esencialmente, los elementos básicos de la vida en sí. Los carbohidratos proporcionan el combustible para el crecimiento y la energía, y la grasa produce calor que se convierte en energía y permite al perro almacenarla para un caso de emergencia. Las vitaminas y los minerales, en general, actúan como reguladores de la actividad de las células. Todas las demás vitaminas, la Bcomplex, lá E y la K, están contenidas en una dieta equilibrada así como la supuesta vitamina F, la cual es, de hecho, los ácidos grasos no saturados.

La leche, quizá el más completo de todos los alimentos naturales, carece de hierro. Sin embargo, los cachorros, a menos que estén infestados de lombrices nematoides o de piojos, nacen con la suficiente cantidad de hierro para que les dure las varias semanas que estarán sometidos a una dieta de leche hasta pasar el momento del destete cuando reciben por primera vez su primer alimento sólido. La carne en dicha comida les proporcionará todo el hierro que necesitan. Los cachorros, cuando son muy jóvenes, necesitan vitaminas E y K. A este respecto diremos que producen su propia vitamina E al igual que hacen con la vitamina C, y que en cuanto a la K la reciben a través de la leche de su madre así como de cualquier dieta equilibrada administrada después del destete.

Todas las proteínas, vitaminas y minerales son importantes para la salud del cachorro, pero cualquiera de las dietas equilibradas recomendadas en este libro, o bien la carne, la leche, la grasa, una pizca de suplemento vitamínico y mineral, con un buen alimento preparado para perros como base, suministrará todos estos elementos nutritivos que el cachorro necesita.

Algunos minerales pueden adquirir, en el futuro, una importancia mayor de la que jamás hemos soñado. Por ejemplo, en época reciente tenemos que el zinc, valioso para el crecimiento pero considerado como únicamente necesario en cantidad tan pequeña en los mamíferos para producir resultados que su presencia se señala con la mención “indicios”, ha sido descubierto en el laboratorio de investigación (a través de un accidente afortunado) que cuenta con otra función muy destacada. Casi milagrosamente ayuda en el crecimiento de los tejidos, de modo que la cicatrización de las heridas, a través de una absorción añadida de zinc, se convierte en un proceso mucho más rápido de lo que anteriormente se había considerado posible.

Los alimentos enlatados son buenos, pero debemos recordar que ya contienen los líquidos necesarios para mezclar los ingredientes. Resultan especialmente aconsejables para dar de comer al perro cuando viajamos con él o cuando asiste a una exposición canina.

La carne en lata, tal como el pollo, el cordero, etc., que para perros cábenos encontrar en los estantes de nuestra tienda es muy buena para añadir a elementos básicos tales como la leche, los cereales y la grasa. Las galletas son buenas para limpiar los dientes del cachorro, dar masaje a sus encías y proporcionarle cierta nutrición pero, desgraciadamente, una buena parte de su contenido en vitaminas y minerales ha quedado destruido al pasar por el horno, de modo que no cabe considerarlas una dieta equilibrada. Algunas de las galletas molidas encierran este mismo inconveniente. En cambio, los alimentos a base de cereales (grano) y los que adoptan forma de pequeñas esferas o grageas son excelentes y equilibrados para perros. Si a cualquiera de los primeros se añade algo de grasa (de un 20 % a un 30 %), leche, carne y jugos de ésta, con una ligera espolvoración de vitaminas y suplemento mineral, podemos tener la absoluta seguridad de que estamos alimentando bien a nuestro perro. Algunos animales prefieren algo más que un alimento a base de cereales para masticar y, en tales casos, la respuesta es el alimento tipo gragea (un cereal al cual se ha añadido un factor de trabazón).

El autor prefiere añadir vitaminas y minerales a la dieta en forma lo más natural posible y, a este fin, le mezcla levadura de cerveza, hojas de alfalfa, huesos frescos triturados, sal y un poco de bicarbonato sódico (este último para neutralizar la acidez de estómago).

En lugar de levadura de cerveza cabe utilizar levadura irradiada. Como ya hemos tenido ocasión de mencionar, son excelentes las vitaminas preparadas y los suplementos minerales tales como Vionate, Paltone, Pervinal, etc. Rogamos tomar muy buena nota de la siguiente advertencia con relación a la utilización de suplementos: ¡no exageremos la dosis! De hecho, una dosis excesiva de la mayor parte de las vitaminas se diluirá en el torrente circulatorio y no perjudicará a nadie. No obstante, hay algunas, o sus vehículos, que pueden resultar muy dañinas si se administran en dosis demasiado grandes durante un determinado período de tiempo.

El aceite de hígado de bacalao, utilizado como vehículo para la vitamina D, puede provocar, si se administra en cantidades excesivas durante un cierto período de tiempo, toxicidad y malformación de los huesos similar, en su aspecto clínico, a la enfermedad (raquitismo) que con su empleo se busca prevenir. Es „mucho mejor el uso de un aceite concentrado de hígado de pescado.

El calcio y el fósforo en forma químicamente pura deben manejarse con sumo cuidado cuando se utilizan en la dieta del cachorro, ya que pueden provocar condiciones tóxicas a través de una superabundancia de este material en el torrente circulatorio. El agua es uno de los elementos esenciales en la dieta y si considerarnos el hecho de que el cuerpo del perro se compone de aproximadamente un 70 % de agua, no resulta difícil comprender la importancia que encierra este elemento para el bienestar del animal.

El agua no sólo es una de las fuentes principales de minerales necesarios, sino que contribuye a regular la temperatura del perro e impide la deshidratación. Es, asimismo, la parte menos cara de la dieta del animal, por cuyo motivo debemos proporcionársela sin límite, en particular en tiempo caluroso. Sin embargo, cuando estemos tratando de habituar nuestro cachorro a su entorno, deberemos darle agua sólo bajo vigilancia pues todo animal que tiene agua a su disposición bebe durante todo el día y orina continuamente.

Si alimentarnos a sólo uno o dos cachorros o perros, pueden incluirse en su dieta los restos de nuestra comida, pero asegurémonos de que por lo que se refiere a la parte más importante se emplea, día tras día, la dieta básica. Esta práctica impedirá lo que muchas veces amarga la existencia de un propietario de perro, es decir, un animal remilgado.

La consistencia de los alimentos suministrados a los jóvenes cachorros debe ser suave y cremosa pero, a medida que éstos van creciendo, la textura debe espesarse y adquirir más cuerpo. A los seis meses de edad, una mezcla húmeda y pastosa ya no gusta a la mayoría de perros, de modo que dicha consistencia debe ser más densa y más seca. Si debido a un cambio en la dieta o a una preferencia hacia cierto alimento o sobrante de comida que no se proporciona, nuestro cachorro se niega a comer, recojamos el cuenco y no se lo ofrezcamos de nuevo hasta que deba tener lugar la comida siguiente. Asegurémonos, por supuesto, de que el animal goza de salud y no rechaza los alimentos debido a encontrarse enfermo. Cabe muy bien que rechace comer la segunda o incluso la tercera vez en que se le ofrece el cuenco. Sin embargo, el hambre lo empujará finalmente a comer cuando sea lo suficientemente aguda y se dé cuenta de que su huelga de hambre no le ha hecho bien alguno.

Jamás debemos dejar el cuenco frente a un cachorro que durante más de 15 minutos da muestras de no querer comer. Si no ha tocado sus alimentos por aquel entonces, llevémonoslo u ofrezcámoselo de nuevo en el momento en que debe tomar la comida siguiente. Recordemos que durante estas primeras semanas estamos ayudando al cachorro a forjar los hábitos alimenticios que le acompañarán toda su vida, de modo que debemos encaminarlos según nuestra conveniencia y voluntad y no la suya. También, a través del cuenco, está siendo condicionado para obedecer en otros aspectos que se demostrarán fructíferos más tarde durante su época de adiestramiento.

Lavemos todos los cuencos y utensilios utilizados en la alimentación del cachorro inmediatamente después de su uso. Cada vez que le damos de comer, el cuenco debe estar completamente limpio y no presentar, a lo largo de los bordes, partículas secas de alimentos correspondientes a la comida anterior. Toda la comida administrada al cachorro o cachorros debe ser fresca y conservada en un frigorífico si es perecedera. Asegurémonos, también, de que nada de lo mezclado en dicha comida se ha vuelto rancio desde la última vez que lo utilizamos. A continuación ofrecemos una tabla indicando la edad del cachorro y el grado de consistencia de la comida que debe administrársele.

Edad

Comida

Destete: 21/z semanas (darle de comer dos veces al día)

Líquido, preparado de cachorro huérfano (durante dos días)

Destete (darle de co­mer 3 veces al día)

Consistencia espesa y cremosa. Añadir sólidos. 2 comidas al día de mezcla, una de leche reforzada.

4 semanas

Mezcla de consistencia más espesa, tipo potaje. 2 comidas sólidas, 2 de leche.

5 semanas

Añadir cereales en grano, especial para cachorros, a la mezcla. 2 comidas de mezcla, 2 de leche.

De 6 1/2 a 8 semanas

Mezcla original eliminada. Admi­nistrar cereales en grano, carne, grasa, leche y jugos cárnicos. Una comida a base de leche.

De 3 a 8 meses 3 comidas de mezcla. Eliminar la comida a base de leche. A los 6 meses comenzar a añadir comida para perro adulto, molida o en grano.

A las 3 ó 4 semanas pueden añadirse suplementos a la mezcla alimenticia. La comida debe servirse a la temperatura de la sangre hasta que el cachorro tenga 3 meses de edad. Después de esto asegurémonos de que todas las comidas no son frías y sí a la temperatura de la habitación. Puede proporcionársele agua después de cada comida a partir de una edad de 4 semanas. Después de que se haya habituado a su entorno, el agua debe estar disponible en todo momento. De los 8 a los 18 meses, administrar 2 comidas abundantes. Los perros totalmente adultos generalmente requieren sólo una comida al día.



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Un comentario en La alimentación del cachorro de perro Pastor Alemán

  1. nibaldo Dice:

    mi perrita pastor aleman de 11 meses dejo de comer ase 2 dias mantiene buena energuia toma agua seran las calores que no quiere alimentarse en cuanto ala higuiene no tiene ningun vicho rastrero gracias

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