Destete del perro cachorro Pastor Alemán

Destete del perro cachorro Pastor Alemán

En circunstancias normales lo mejor es comenzar con una alimentación suplementaria cuando los cachorros tienen de 2 1/2 a 3 semanas. Observémoslos con sumo cuidado cuando comen para tener la seguridad de que reciben la cantidad suficiente de leche de su madre para llenar su estómago. Si se aferran a un pezón, chupando con entusiasmo y se quedan dormidos, hartos y satisfechos, podemos estar seguros de que la perra les da un nivel máximo de nutrición. En cambio, si se mueven frenéticamente de un pezón a otro, chupando y buscando, .y sus estómagos no se llenan, ello nos indicará que la perra no les proporciona la leche suficiente para su crecimiento y bienestar.

Con frecuencia, cuando una perra tiene una carnada pequeña de uno o dos cachorros su leche comenzará a desaparecer mucho antes que si tuviera una carnada numerosa que alimentar. También si la madre ha sido cubierta con excesiva frecuencia sin gozar de un descanso, su leche puede faltar antes de lo que debiera. Ahora bien, incluso en el caso de que la madre cuente con leche suficiente para seguir alimentando los cachorros en grado apreciable, a menudo desarrollará, cuando la carnada tiene de 2 1/2 a 3 semanas, una actitud instintiva y natural consistente en devolver el contenido de su estómago, compuesto de alimentos a medio digerir, para que lo coman sus cachorros, sugiriendo con ello, a su manera, que ha llegado el momento del destete. Si hemos iniciado un régimen de alimentación suplementaria en el momento oportuno, esta actitud por parte de la perra raramente se producirá.

Para comenzar el proceso de destete deberemos emplear cualquiera de los preparados sugeridos en el capítulo precedente para los cachorros huérfanos. Vertamos parte de esta mezcla líquida en una cacerola poco profunda después de calentarla a temperatura del cuerpo y utilicemos únicamente la cantidad suficiente de la mezcla láctea para cubrir el fondo de dicha cacerola. Deberemos entonces mantener ésta, con una mano, justamente debajo de la barbilla del cachorro y, con la otra mano, cogerlo suavemente por la cabeza exactamente detrás de las orejas y, sin ejercer fuerza, sumergir su hocico y labios en la cacerola. Soltemos su cabeza inmediatamente, se lamerá los labios y le gustará el sabor del líquido que en ellos encuentra.

Hablémosle con suavidad y en tono de estímulo cada vez que repitamos el proceso. Algunas veces, habrá cachorro que comenzará a lamer la leche de la cacerola después del primer contacto, otras veces será necesario repetir la operación hasta lograr el resultado apetecido. Quizá nos resulte necesario, en ciertos casos, mantener la barbilla del cachorro en la cacerola hasta que comience a lamer.

Mostrémonos cuidadosos de no verter demasiada cantidad de la mezcla láctea en la cacerola o de no empujar la cabeza del cachorro dentro del líquido, pues resulta imperativo que su nariz se mantenga libre del nuevo alimento al objeto de que no respire el líquido o bloquee sus orificios nasales con la leche. Si esto ocurre el cachorro se asusta, mira la cacerola con desconfianza y el proceso de destete resulta más lento y exasperante.

Repitamos el proceso con cada cachorro hasta que todos hayan comenzado a lamer por iniciativa propia, debiendo subrayar que si bien será necesario mantener la cacerola a nivel de la barbilla durante las primeras veces en que se les administre comida de esta forma, la cacerola puede ser depositada en el suelo tan pronto como adquieren práctica en comer, o lamer, dentro de ella.

Por supuesto se amontonarán y se meterán dentro de la cacerola, manchándose y manchando a sus compañeros de camada con su contenido, pero también se harán más expertos en el proceso de comer en un recipiente, lo cual, después de todo, es el objetivo final perseguido. Administremos la mezcla dos veces al día durante los dos primeros y, al término de este período, tendremos que el acto de comer en una cacerola se habrá convertido en una rutina condicionada. Ha llegado entonces el momento de añadir algo de grasa y de materia sólida a su dieta pero, considerando que todavía no pueden masticar, cualquier materia de este tipo que se añada deberá ser desmenuzada en trozos muy pequeños para constituir una mezcla de consistencia cremosa cuando se administre con alimento.

Los cachorros crecen mejor cuando siguen dietas compuestas de leche, carne, grasa y cereales. El crecimiento se consigue, principalmente, a través de las proteínas, pero éstas difieren, motivo por el cual los cachorros alimentados con dietas a base de proteínas vegetales no crecen ni se desarrollan tan bien corno los que reciben proteínas animales.

Las vitaminas E y K (que se encuentran en la alfalfa) son esenciales para el bienestar del cachorro y deben estar presentes en cantidades adecuadas en la dieta. Recordemos también que el 70 por ciento de la energía de los cachorros proviene de la ingestión de grasas, por lo que debe añadirse este elemento alimenticio en forma generosa a la ración. En experimentos llevados a cabo, los cachorros a los que se ha administrado dietas carentes de grasas han desarrollado síntomas de deficiencia caracterizados por anemia, pérdida de peso, pelo sin brillo, reducción de vitalidad y, finalmente, la muerte. La grasa, sin embargo, no puede por sí sola curar la manifestación avanzada de esta condición, en la que se aprecian indicios de alteración de algún proceso metabólico al suprimir por completo dicho elemento en la dieta pero cuando se ha administrado mantequilla junto con folacina, ello se ha traducido en curaciones espectaculares.

La grasa también actúa como vehículo de las vitaminas A, D, K y E y, además, no sólo aminora el ritmo de la digestión y hace que el animal obtenga toda la nutrición posible de sus alimentos sino que ayuda en muchas otras formas a mantener el cachorro, o al perro totalmente desarrollado, sano y vigoroso. Para que nuestro cachorro goce de todas las virtudes presentes en la grasa es preciso que se incorpore ésta en un 20 ó 30 por ciento a su dieta.

Prácticamente todo criador con el que nos tropecemos tiene su propia dieta para el destete y la fase subsiguiente, pero el elemento básico necesario en cualquiera de ellas es el equilibrio, y un alimento adecuadamente equilibrado debe ser aquel que se traduce en crecimiento, salud y vitalidad. Existen para cachorros, en el mercado, excelentes alimentos comerciales en forma de grano, a los cuales sólo es preciso añadir leche y grasa. O también cabe adquirir, para este fin, alimentos infantiles en grano, tales como Pablum, Ceravin o los anunciados con la mención “elevado nivel de proteínas” y “reforzados”. Estos, no obstante, también deben ser modificados para ajustarse a las necesidades impuestas por la dieta de los cachorros.

El autor utiliza una mezcla de avena y trigo molidos como cereal básico. A esto, mientras se cuece, se añade una taza de harina de maíz reforzada con vitaminas, huevos desecados y en polvo, grasa fundida (de buey, de cerdo, mantequilla, de pollo, Crisco, etc.), carne de buey picada, un poco de sal y leche en polvo. Después de que esta mezcla ha sido cocinada y enfriada, se añade a ella una pequeña cantidad de harina con vitaminas y minerales, se remueve a fondo y la masa resultante se reparte en botes de dimensión apropiada y se guarda en el frigorífico.

Para tenerla a punto para un uso inmediato, se coloca la cantidad necesaria en la cacerola de la comida, se le añade carne cruda y grasa debidamente picada (corazón, lengua, tripa y una pequeña cantidad de hígado de buey) para aumentar el volumen administrado en alrededor de un 25 por ciento, añadiéndose finalmente leche evaporada disuelta en agua.

Esta mezcla de leche y agua se calienta previamente y, cuando se añade a la de sólidos, todo ello alcanza la temperatura adecuada. Tras haber procedido a la mezcla, el alimento presenta la consistencia de una crema muy espesa, la cual es preciso convertir gradualmente en algo más denso y viscoso, parecido a un potaje, hasta que los cachorros llegan a las 4 semanas.

Cuando la carnada tiene 5 semanas se introduce progresivamente en la dieta básica una comida para cachorros a base de grano finamente molido. Y cuando los cachorros alcanzan entre 6 1/2 y 8 semanas, la fórmula original ha quedado eliminada y se les administra el alimento de grano con grasa y carne cruda, con leche y caldo animal para prestarle la consistencia adecuada. Un complemento valioso de la dieta del cachorro lo constituye un buen aceite comestible (tal como el Dietol) o uno concentrado de hígado de pescado. A tal fin se deposita una gota en la comisura de los labios del cachorro un día después de nacer y todos los días siguientes durante una semana, después 2 gotas, y luego 4 gotas hasta llegar al destete, cuando el aceite ya puede añadirse a los alimentos. Debemos mostrarnos muy cuidadosos, sin embargo, para no exagerar la administración de cualquier aceite dietético suplementario pues podemos provocar exactamente la clase (en el aspecto) de problema óseo (raquitismo) que tratamos de evitar con su utilización.

Deben administrarse cada día dos raciones de la dieta básica y dos de leche tibia reforzada con un poco de grasa. Cuando el cachorro ya está totalmente destetado deben administrarse tres raciones de dieta básica y dos de leche, debiendo señalar que solamente es necesario administrar tres comidas al día durante el período comprendido entre 3 y 6 meses.

El escribir aquí sobre alimentación recuerda al autor una camada de cachorros que crió en España, en la costa andaluza, cerca de Málaga. No se disponía de alimento alguno para perros y todos los ingredientes debían adquirirse crudos y prepararse desde un principio. El trigo y las lentejas debían ponerse en remojo durante toda la noche para ablandarlos lo suficiente para poder utilizarlos. La carne tenía un precio elevado y era escasa, por lo cual adquiría bazos, pulmones, tripas y sangre cuajada (esta última cocida y cortada en bloques), la cual era excelente para los cachorros. Tanto para la madre como para los cachorros me resultó necesario cocer grandes cantidades de los ingredientes mencionados, a los que añadía legumbres, arroz, aceite de oliva y grasa. Y a todo ello nuestra sirvienta, Carmina, añadía a escondidas un diente de ajo. El aceite de hígado de bacalao y los fosfatos cálcicos en polvo podían adquirirse en una farmacia.

Incidentalmente cabe señalar que los veterinarios en esta parte del mundo conocen pocas cosas acerca de los perros y no disponen de suero alguno para combatir las temidas enfermedades víricas o bacteriológicas. Me resultó necesario enviar una apresurada llamada de socorro a mi hijo veterinario, Allan, quien inmediatamente me remitió un paquete de medicinas con todo lo necesario para mantener los cachorros en buen estado de salud y libres de enfermedades y de lombrices.

La perra que trajo al mundo la carnada era un excelente ejemplar proveniente de Volker v. ZollgrenzschutzHaus que mi esposa y yo habíamos visto y admirado en la exposición Sieger, en Alemania, donde nos habíamos detenido durante nuestro viaje a España. Negociamos y compramos dicha perra e hicimos que nos la enviasen a España después de que hubo sido cubierta por un buen perro, Bob v. Reidkanal. Los cachorros que dio a luz los vendimos en España. Eran grandes, sanos, con fuerte osamenta y comprendían las órdenes en inglés, alemán y español.

Durante todo el tiempo en que estarnos ocupados con el destete y la alimentación de los cachorros no debemos olvidar que existen otras labores que también es preciso llevar a cabo. Sus uñas deben mantenerse cortas, valiéndose para ello de unas tijeras de manicura, para que no arañen los ojos de sus compañeros de camada durante sus juegos. Sus ojos se abrirán cuando tengan de una semana a 12 días (de acuerdo con el período de ovulación de la perra) y serán azules hasta que más tarde cambien a su verdadero color castaño.

Cuando los cachorros tienen unas 3 1/2 semanas debe realizarse un análisis fecal por nuestro veterinario para determinar si tienen lombrices (y, a decir verdad, la mayoría las tienen) y de qué clase son. Si se hallan infestados de lombrices deberemos combatirlas inmediatamente, y si como consecuencia de ellas se han quedado enclenques no debemos intentar que crezcan sin antes liberarlos de los parásitos. Después de que las lombrices hayan sido eliminadas, los cochorros volverán a recuperar rápidamente un nivel normal de salud y crecimiento.

Asimismo, antes de que los cachorros estén completamente destetados, y preferiblemente mientras todavía se alimentan con las ubres de la madre, resulta aconsejable consultar con nuestro veterinario acerca de una serie programada de inoculaciones y vacunas preventivas. Actualmente se dispone de un nuevo suero contra el moquillo (suero contra la viruela humana) que puede administrarse a los cachorros a edad muy temprana, incluso cuando todavía están siendo amamantados. Este suero, administrado por inoculación intramuscular, no queda afectado por la inmunidad natural de que gozan los cachorros cuando beben la leche de su madre, una inmunidad que en múltiples ocasiones hace que las vacunas normales de inmunización resulten negativas.

Esta nueva vacuna resulta efectiva hasta que el cachorro ha superado todas las fases importantes de su crecimiento temprano y, cuando tiene aproximadamente seis meses, puede administrársele la vacuna normal de inmunización contra el moquillo. Incidentalmente tenemos que las lombrices de que sufren la mayoría de cachorros son las corrientes de tipo redondo. Para combatirlas disponemos de la Piperazina, la cual es menos tóxica que la mayoría de medicinas contra lombrices y ofrece la ventaja de que el cachorro puede ser alimentado con toda normalidad, de modo que cabe recomendarla para lombrices redondas, cuyas larvas en el torrente circulatorio de la madre con frecuencia atraviesan la placenta para infectar al cachorro antes de su nacimiento.

En capítulos posteriores encontraremos más información acerca de la salud de nuestro cachorro y la forma de alimentarlo. La mayoría de personas se preocupan acerca de si su cachorro gana suficiente peso. Una forma de determinarlo es observando su estado general, su complexión y su vitalidad. Otra forma es pesándolos y manteniendo unas anotaciones de los diversos aumentos. Desde los seis meses de edad hasta alcanzar el pleno desarrollo, un aumento promedio y satisfactorio de peso por semana, para un cachorro sano y de crecimiento rápido de perro pastor alemán, es de unos 1,350 a 1,800 kilos.

Recordemos, asimismo, dar a conocer a nuestro cachorro, a temprana edad, el agua como bebida. Al principio no parece que la vean o que sepan lo que es, pero pronto aprenden a lamerla, lo mismo que hacen con la leche y otros alimentos mezclados con ésta, y a este respecto conviene tener presente que es un complemento valioso y rico en minerales para su dieta.



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