La constitución del caballo: sistema nervioso y organos sensoriales

La constitución del caballo, sistema nervioso y organos sensoriales

El sistema nervioso

El sistema nervioso controla todo el organismo. De él dependen la nutrición, la sensibilidad y el movimiento. Se subdivide en sistema simpático o sistema nervioso ganglionar de la vida vegetativa, y en sistema nervioso espinal, o sistema nervioso de la vida animal.

El sistema nervioso vegetativo

Su centro es el nervio gran simpático que se presenta en forma de dos cordones a lo largo de los cuales hay una serie de tumefacciones (ganglios). De los ganglios arrancan unos pequeños filamentos que se dirigen a los órganos vitales del aparato digestivo, al corazón, al hígado, etcétera, y otros que conectan con la médula espinal.

Los ganglios están dispuestos a lo largo de la columna vertebral desde la cabeza hasta la pelvis. Los nervios que arrancan del gran simpático y se distribuyen por los órganos musculares de la vida orgánica, como el corazón, el manto interno del estómago y de los intestinos, hacen posible que estos se contraigan regularmente sin depender de la voluntad, a cuyas órdenes no están sujetos. El gran simpático rige las funciones nutritivas, orgánicas o vegetativas, que se cumplen —por decirlo de algún modo— sin el consentimiento del animal.

El sistema nervioso cerebroespinal

Bajo este nombre se engloban todos los órganos nerviosos que dirigen el ejercicio de las funciones de la vida animal o de relación, que tienen como centro el cerebro y la médula espinal, que son sus componentes principales. Los órganos de este sistema son el cerebro, el cerebelo, el bulbo raquídeo, la médula espinal y los nervios que dependen de esta.

Foto La constitución del caballo sistema nervioso y organos sensoriales

1. a) Cerebro o encéfalo.

  1. b) Cerebelo.
  2. Nervios ópticos.
  3. Nervio maxilar superior que termina en las ramificaciones dentales.
  4. Nervio maxilar inferior.
  5. Ganglio cervical superior.
  6. Nervio espinal.
  7. Vago o gran simpático del cuello.
  8. Nervio músculo cutáneo o braquial anterior.
  9. Plexo braquial.
  10. Nervio axilar o circunflejo.
  11. Nervio braquial.
  12. Nervio recurrente.
  13. Ramificación esofágica o ventral para la cara anterior del estómago.
  14. Tronco esofágico dorsal para la cara superior del estómago.
  15. Plexo lumbar o sacro.
  16. Glúteo anterior.
  17. Nervio ciático.
  18. Nervio peroneo.
  19. Nervio safeno lateral.
  20. Nervio safeno lateral.
  21. Nervio palmar.
  22. Nervio cubital o mediano.
  23. Nervio palmar.
  24. Nervio plantar o digital.

Los órganos sensoriales

El gusto

La lengua es el órgano principal del gusto, y cuenta con numerosísimas papilas de distinta configuración dispuestas sobre su cara superior. Este sentido permite al animal distinguir el sabor de las sustancias introducidas en la boca.

El olfato

El olfato es el sentido mediante el cual se distinguen las cualidades odoríferas de las sustancias. Reside en las fosas nasales y principalmente en la pituitaria, que recubre las láminas óseas de los cornetes y a la cual llegan provenientes del cerebro las ramificaciones del nervio olfativo.

El oído

Permite al animal conocer los efectos del sonido. Este es el producto de las vibraciones impresas en los cuerpos elásticos. El aire es el vehículo utilizado por las ondas sonoras que, partiendo de los cuerpos elásticos que vibran, son recogidas por el oído y transmitidas al cerebro por medio del nervio auditivo. El sentido del oído está localizado en un órgano que ocupa la región temporal y que consta de oído externo, medio e interno.

El oído externo está constituido por el pabellón auricular y por el conducto auditivo externo. Este conducto termina en la membrana del tímpano.

Los largos pelos que recubren el interior de la oreja y el cerumen que hay en su fondo y a lo largo del conducto auditivo protegen el tímpano.

La vista

Los ojos, situados en las cavidades orbitales, constituyen el órgano de la vista. Las partes de que están compuestos los ojos se pueden dividir en accesorias y principales.

Las partes accesorias. Los párpados son dos velos sensibles de piel que cubren los ojos y los protegen. Los bordes de los párpados están provistos de unos pelos finos y largos llamados pestañas. Los puntos de unión de los epitelios se llaman comisuras de los párpados. Estos presentan, en su cara interna, una hilera de pequeños orificios por los que sale el humor secretado por unas pequeñas glándulas, que se seca en contacto con el aire y que forma las legañas. En el ángulo nasal del ojo están los orificios lacrimales de los conductos del mismo nombre que terminan en la bolsa lacrimal. Finalmente, en la cara interna de la comisura nasal se observa el tercer párpado, en forma de media luna y de gran movilidad, que limpia el ojo mediante un movimiento rápido e instantáneo.

Las partes principales. Las partes principales del ojo están constituidas por el globo ocular, que se compone de membranas y medios de refracción. Estas membranas son la esclerótica, que conforma una gran parte de la envoltura exterior del ojo, y la córnea, que ocupa la parte anterior del globo. La esclerótica y la córnea forman el caparazón del ojo.

La coroides, que recubre la cara interna de la esclerótica, forma la cámara oscura del ojo. El iris tiene en el centro una abertura elíptica en sentido transversal que recibe el nombre de pupila. La retina es una

membrana que se encuentra en la parte posterior interna del globo y que deriva de la expansión del nervio óptico. Los medios de refracción son el humor acuoso, el cristalino y el humor vítreo.

El tacto

Este sentido reside en la piel, membrana que reviste todo el cuerpo y le asegura cobertura y protección, a través de la cual se establecen relaciones entre el ser al que recubre y el medio en que este vive. Los nervios se ramifican por la superficie de la piel en forma de papilas que están cubiertas por la epidermis. Cuanto más abundantes son las papilas, y más fina es la piel, más sensible y preciso es el tacto.

En el caballo, los belfos (labios), sobre todo el superior, son las partes en donde el sentido del tacto está más desarrollado. Aunque envuelto por el casco, el pie también recibe información acerca de los cuerpos sobre los que se apoya o con los que entra en contacto.



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