Los cachorros del Cocker Spaniel y su cuidado

Los cachorros del Cocker Spaniel y su cuidado

Debemos tenerlo presente siempre y no olvidarlo: en este período crucial de la vida del cachorro tan necesaria es la alimentación como el calor. Deberán, pues, estar en una habitación caliente. Ya recién nacidos debemos comprobar que los cachorros estén bien formados y que no presenten ninguna tara genética. Enseguida hay que controlar dos cosas: el paladar abierto, que es exactamente lo que su nombre indica, y los perros nadadores (swimmers), en los que los miembros anteriores, en vez de estar perpendiculares al suelo, salen horizontales del cuerpo, lo que les impide arrastrarse hacia la madre para mamar. Obviamente, necesitan unos cuidados especiales y continuos. He visto curaciones completas simplemente suministrándoles vitamina E.

Si los cachorros han nacido sanos y con buen peso y si la madre está en buenas condiciones físicas y tiene leche para alimentarlos, son pocos los problemas que se presentan. Las primeras 48 horas pueden llorar algo, pero poco a poco se van tranquilizando hasta el punto que los primeros 15 días se reducen a mamar y dormir.

Hay que controlar, sin embargo, que ganen peso, es decir, que mamen.

Si pasadas estas 48 horas, siguen atenderemos a la madre manteniéndola en un sitio caliente, limpio y seco, y dándole 2 comidas al día.

Desde los 15 últimos días de la gestación, y hasta que se acabe la lactancia, es conveniente una aportación de calcio en prevención de una eclepsía. Dependiendo del tamaño y de la fortaleza de los cachorros, los rabos se cortan entre el quinto y el séptimo día. El rabo del cocker se corta aproximadamente en la vértebra anterior al estrechamiento claro del rabo. Les pondremos, para que no se infecten, una gota de Betadine diaria.

En la mayoría de las camadas hay algún cachorrito más débil que, debe ser debidamente atendido durante unos  días o en la primera semana, normalmente sale adelante; si maman, aunque sea sujetándolos, y con 2 o 3 biberones de refuerzo, incluso se igualan al resto de la carnada.

Habrá que alimentar a los muy pequeños o a los más débiles con biberón, cada 2 o 3 horas día y noche, si queremos que sobrevivan, aunque no siempre se consigue a pesar del esfuerzo. Muchas veces leernos que, si estos cachorros más pequeños o débillorando y no maman, hay que averiguar por qué. Quizás se trate de algún tipo de infección, o bien sea por la leche de la madre, aunque en el caso de ser simple acidez se puede normalizar el problema poniendo una puntita de bicarbonato en la leche de la perra. En caso de infección, seguramente habrá que darle algún antibiótico, recetado por el veterinario. Desde luego en un cachorro no se puede esperar a ver qué pasa.

Hay que actuar rápidamente

La madre, además de alimentarlos, los limpiará; por lo tanto, nosotros les salen adelante, nunca serán normales ni alcanzaran su tamaño normal, y que tendrán secuelas de raquitismo (y es preferible dejarlos morir). En algunos casos puede ser cierto, pero en mi experiencia no puedo decir que haya sido siempre así. He sacado perritos prematuros o extremadamente débiles que más tarde han tenido un desarrollo completamente normal, y que han sido tan fuertes como cualquier otro.

Desde luego se requiere mucha dedicación y no siempre se tiene éxito, pero esto no se sabe a priori.

La lactancia, dependiendo naturalmente de la madre, suele durar aproximadamente un mes



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