Como Criar


El parto del perro Setter


Suponiendo que nuestra perra haya sido cubierta dos veces consecutivas por el macho deberemos tomar la fecha de la segunda cubrición como base para calcular el periodo de gestación de los fetos y hacer un seguimiento del embarazo. De esta manera, podremos hacer las previsiones y tenerlo todo a punto para cuando se presente el día del parto.

Es importante saber que desde la última cubrición efectiva hasta el día del alumbramiento transcurrirán aproximadamente entre 58 y 60 días; sin embargo, a partir del día 56 la perra puede ponerse de parto en cualquier momento, pero la gestación también puede alargarse un par de días más de lo normal. Como norma general, contaremos con los 60 días habituales.

Si al cabo de este tiempo no se produjera el parto, debemos consultar con nuestro veterinario por si hubiera algún problema con los pequeños setters, ya que podría ocurrir que no salieran por estar mal colocados. De todas formas, si con antelación queremos tener la certeza de que nuestra perra ha sido fecundada, así como de que la gestación se desarrolla con toda normalidad, lo mejor es que, a partir de los 30 días desde la cubrición, se le realice una ecografía, con lo cual no solamente sabremos si está en estado, sino que, además, en caso afirmativo, podremos conocer el número de fetos e incluso la colocación de los mismos.

Foto El parto del perro Setter

Durante el embarazo, el carácter de la futura madre se verá alterado; se mostrará un poco arisca y su actividad se reducirá porque se sentirá cansada, cosa algo habitual en hembras gestantes. No obstante, aunque la veamos decaída, debemos hacer que salga a pasear, pues hacer un poco de ejercicio cada día le irá muy bien.

La alimentación que seguirá nuestra setter será muy importante no sólo para ella, sino también para la salud de los cachorros; en su dieta no deben faltar las vitaminas A y D. También se le puede dar algún suplemento vitamínico que nos indique nuestro veterinario, quien nos informará asimismo de la mejor dieta para la futura madre.

Si es la primera vez que asistimos a un parto, lo mejor será que nos ayude un criador experimentado o, en todo caso, nuestro veterinario, por si surgiera algún tipo de problema durante el mismo; aunque en razas grandes no es frecuente.

Unas semanas antes de que nazcan los cachorros, prepararemos una habitación tranquila y de fácil acceso, pero que no sea un sitio de paso, para que la madre no sea molestada. También es importante que la habitación disponga al menos de una ventana para que podamos ventilarla de forma adecuada un par de veces al día. En el lugar elegido instalaremos un cajón de madera gruesa, provisto de paredes laterales que midan entre 15 y 20 centímetros de altura, para evitar que los recién nacidos se aparten de la madre y mueran de frío y hambre. La temperatura de la habitación deberá ser no muy elevada pero estable, y se evitarán las corrientes de aire.

El parto

Cuando la madre empiece a buscar un lugar tranquilo para dar a luz, tomando todo lo que encuentre a su paso o destrozando los papeles de periódico que le hayamos puesto en su cama para preparar el lugar elegido para sus pequeños, podremos suponer que el momento del parto se acerca. Pero si queremos saber con más precisión cuándo se producirá, tomaremos la temperatura a la perra con un termómetro en el recto. Si la temperatura normal es de 38 °C, cuando el parto se aproxima puede llegar incluso a temperaturas inferiores a los 37 °C. Entonces es el momento de vigilarla de cerca, pero sin molestarla.

De un momento a otro pueden empezar las contracciones, y en una de ellas nacerá el primer cachorro. Observaremos si la madre rompe la placenta y corta el cordón umbilical; en caso de que no lo hiciera, lo cual es poco frecuente, deberemos hacerlo nosotros con la mayor rapidez, siempre delante de ella para que no desconfíe y que después acepte al pequeño. Una vez abierta la placenta, el cachorro rompe a llorar en señal de que inicia el ciclo respiratorio; entonces lo devolveremos a la madre. Si el cachorro no llorase, lo tomaremos entre las manos colocándolo boca abajo y sacudiéndolo con energía hasta que se produzca el llanto.

El intervalo entre el nacimiento de un cachorro y el siguiente puede ser de 15 o 20 minutos, o incluso de una hora. Mientras tanto, es normal que la madre se coma las placentas; aunque después le produzcan diarrea, son buenas porque su contenido hormonal estimula la subida de la leche. A pesar de ello, no deberíamos permitir que ingiriese demasiadas placentas, y en ningún caso dejaremos que lo haga si alguno de los cachorros ha nacido muerto, para evitar una posible infección.

Después de nacer el primer cachorro, se le podrá administrar a la madre un producto a base de oxitocina, sustancia que acelera el parto; pero nunca antes de que haya nacido el primero, ya que podría afectar a la matriz de la perra. El producto en concreto nos lo indicará el veterinario, así como la dosis que debemos administrar. Una vez finalizado el parto, se le podrá dar a la madre, durante unos tres días, un antibiótico para evitar cualquier infección.

Si observáramos que, durante el parto, la perra se halla extenuada, podemos darle a beber un café con leche y una yema de huevo, para reconfortarla y ayudarla de esta forma a seguir adelante.

Para terminar,  ofrecemos a continuación una lista de los útiles que es conveniente tener a mano en el momento del parto, por si se necesitaran:



Categoría: Setter Inglés y Gordon.





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