Las garrapatas en los perros

Las garrapatas en los perros

Las garrapatas son parásitos de ocho patas y coraza dura que se meten en la piel y se alimentan de sangre. No son verdaderos insectos, pues éstos tienen seis patas. Las garrapatas son parásitos muy resistentes y obstinados, capaces de soportar largos periodos de ayuno y de vivir en climas muy extremosos. En algunos respectos, son más peligrosos que la pulga o el piojo. Y no pueden erradicarse fácilmente de las casas.

La hembra deposita hasta cinco mil huevos, poniéndolos. en el suelo, en algún lugar abrigado. Después de ponerlos, la hembra muere. De tres semanas a seis meses después, según las condiciones, aparecen las larvas, las cuales tienen seis patas. Cuando la temperatura y la humedad son favorables, las larvas empiezan a buscar un portador intermediario. Los portadores intermediarios son el ratón del campo y otros pequeños roedores.

Cuando llega el momento de buscar un portador, la larva sube del suelo trepando sobre las hojas de pasto, los arbustos, la maleza y otras plantas cercanas. La larva sube hasta la parte alta de la vegetación. Y allí, lista para entrar en acción, espera a su presa. Cuando pasa un ratón u otro roedor y roza contra la planta, la larva se sube en él.

Cuando las condiciones de temperatura y humedad no son convenientes, la larva desciende de la vegetación y se torna inactiva. Sólo volverá a entrar en actividad cuando las condiciones sean favorables.
En cuanto la larva se adhiere al portador intermediario, se aferra a la piel y se alimenta con la sangre. Para hacerlo, la larva y la garrapata adulta perforan la piel con la boca y se adhieren a la herida que produce la mordedura. Alojada ahí, la larva se alimenta del portador intermediario durante unos tres a cinco días. Después de que se ha llenado de sangre, se deja caer al suelo.

Otra vez en el suelo, la larva se transforma en una garrapata de ocho patas, a la que se da el nombre de ninfa, la cual sube a las plantas cuando las condiciones son favorables y se adhiere a un pequeño roedor durante tres a diez días. Nuevamente se llena de sangre hasta adormecerse, la ninfa se deja caer al suelo y con el transcurso del tiempo se convierte en una garrapata adulta de ocho patas. Esta repite la táctica de la larva y la ninfa y sube a la vegetación para esperar una víctima: esta vez un perro, un ser humano u otro animal. Como puede ver el lector, la garrapata tiene un ciclo vital más complicado que la pulga o el piojo.

Los perros infestados de garrapatas sufren de diversas maneras. Como el parásito se alimenta de sangre, muchas veces se produce la anemia como consecuencia de la infestación. Algunas garrapatas inyectan una toxina que afecta al sistema neuromuscular del perro. Además, pueden formarse infecciones o abscesos en el sitio de la perforación que hace la garrapata. Pero, como dijimos antes, lo que hace de este parásito una plaga muy peligrosa es su capacidad para llevar y transmitir los gérmenes de varias enfermedades.

Aunque todas las especies de garrapatas se adhieren a los perros, es la garrapata parda del perro la más común del grupo.

Lucha contra las garrapatas

Si son pocas las garrapatas que se suben al perro, el lector puede eliminarlas tirando de ellas con unas pinzas. No hay que tirar de ellas con los dedos; es muy arriesgado, por dos razones:

  • Como la garrapata se aferra a la piel, puede uno romperle el cuerpo, y
  • La garrapata puede ser portadora del tabardillo pintado o de la tularemia.

Es necesario usar unas pinzas de punta roma, haciéndolo con cuidado y cerciorándose de que saca uno toda la garrapata de la piel del perro. Si se queda adentro la cabeza, más tarde puede producir infección. Es posible aflojar a las garrapatas humedeciéndolas con vinagre, alcohol o acetona.

Cuando el perro está infestado de garrapatas, y éstas son muchas, será necesario bañarlo. Se usa el mismo procedimiento que se siguió para las pulgas y los piojos. Pero hay que recordar que las garrapatas son muy resistentes y quizá sea preciso repetir el baño una o dos veces antes de matarlas a todas.

Si el lector vive en una región donde abunden las garrapatas, será prudente que examine al perro cada vez que lo saca a pasear, sobre todo si lo lleva al bosque o a lugares donde haya matorrales y arbustos. No olvide examinarlo entre los dedos de las patas, detrás de las orejas y en la raíz de la cola, pues son los lugares preferidos de las garrapatas. Asimismo, hay que revisar el pecho. Generalmente, el perro roza las plantas con el pecho, y seguramente las garrapatas aprovecharán la ocasión para subirse en él.

Al igual que con las pulgas y los piojos, la erradicación de las garrapatas del cuerpo del perro no es más que una parte de la batalla. Hay que eliminarlas también de la perrera y de la casa. Sobre todo, es necesario interrumpir el ciclo vital de los parásitos. Se rocía la perrera, procurando que la solución penetre en las rendijas y hendiduras. A continuación, hay que acabar con los portadores intermediarios, los ratones del campo y otros roedores. Es preciso que no se acerquen a la casa ni a la perrera. Tal vez un gato, que sea buen cazador de ratones, sirva de mucho. Corte los arbustos altos, las hierbas y el pasto alrededor de la casa. En resumen, hágales imposible la vida a las garrapatas.



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